Un mono en la azotea

        Coge tu móvil y ponte un temporizador de 30 segundos. Cierra los ojos y espera hasta que suene la alarma.

¿Qué ha pasado? Si no puedes experimentar esto ahora mismo no te preocupes, yo te lo cuento: lo que ocurre es que presencias decenas pensamientos (sensaciones físicas, tareas pendientes, recuerdos, divagaciones, etc).

La mente es como un mono hiperactivo. No quiere estarse quieta y va de rama en rama y de pensamiento en pensamiento. Es ágil y volátil.

Tiene una gran capacidad de crear pensamientos, lo hace sin ningún tipo de esfuerzo. Cada vez que crea un nuevo pensamiento, nos avisa. ¡Mira Mamá, mira qué hago! ¡Un nuevo pensamiento!  -Uy, ¿he escrito Mamá? Será que me recuerda a alguien…- Antes de que podamos siquiera detenernos a contemplar profundamente ese contenido mental, la mente salta hacia nuevos lugares, una y otra vez. Su capacidad de mantenerse enfocada en cada uno de ellos suele ser escasa y limitada. Esta infinita cadena de pensamientos, sentimientos y emociones, esta verborrea mental, suele llevarnos a esa desagradable impresión de sentirnos abrumados y sobrepasados, que se extiende por todo el cuerpo en forma de tensión, ansiedad, respiración superficial… En este estado es muy fácil reaccionar de forma impulsiva ante sucesos que estando relajados gestionamos de forma mucho más estable.

La mente como ente global suele denominarse en sánscrito (lengua antigua hindú) antakarana, vehículo interno. Se le considera una actividad más de la cognición, es un instrumento interno a los sentidos físicos cuya función es detectar información, fijarla y usarla posteriormente para emitir juicios.

La filosofía Vedanta describe cuatro funciones de la mente: Ahamkara, Manas, Chitta y Budhi.

·         Ahamkara es la parte de la mente que asume sentido de apropiación de la cognición. El sentido de yoidad, de ser Yo quien piensa, siente, etc. Es la unidad más pequeña de la mente por así decir, en términos filosóficos. Este Ego crea la idea de identidad propia, diferenciada del resto. Responsable de la competitividad, ira, celos, etc.

·         Manas. Es la parte de la mente que entra en agitación cuando hay percepción de un objeto fisico o mental. Toma forma de olas o vrittis en el océano mental. En términos occidentales hablamos de actividad mental u ondas cerebrales que representan la actividad eléctrica del cerebro.

·         Chitta, traducida en sánscrito como materia mental o memoria es la sustancia con la que se conforman todos los vrittis, el agua de este océano. La electricidad y conectividad.

·         Budhi es definida como la actividad que ilumina la información, la hace consciente y la analiza racionalmente, es lo que conocemos como intelecto. Tiene que ver también con el asiento de la conciencia individual, que luego mencionaré. A mi entender el correlato físico  corresponde al lóbulo prefrontal del cerebro, sede de las funciones de razonamiento, planificación y ejecución mentales, entre otros.

 Tú no eres tu mente.

Si te preguntas quién eres, jamás se te ocurriría decir saliva, orina o sudor, los cuales son productos del cuerpo físico. De la misma manera emociones, sentimientos y pensamientos son productos – del cerebro-, los cuales tampoco somos. Yo no soy ni mi ira, ni mi depresión.

Como has leído más arriba, el yo – en minúsculas- es una función de la mente y sin embargo es con lo que comúnmente nos identificamos, pero es un producto más. De hecho, ¿verdad que el concepto sobre ti mismo ha ido cambiando a lo largo del tiempo? Si le preguntas a un niño seguro que contesta algo muy diferente a lo que diría un adulto.

Entonces, ¿quién o qué soy? Buena pregunta. Según el Vedanta Advaita, somos el observador, la Conciencia: inmutable e infinita. Eres infinito…

¿Por qué te cuento todo esto? Pues como no eres tu mente, puedes observar los pensamientos y decidir sobre ellos. Puedes elegir si los quieres escuchar o desechar. Si enredarte en ellos o no. Durante el día, cuando me sorprendo abducida en una conversación mental, me pregunto si esto me aporta algo o es simple cháchara y entonces tengo la libertad de elegir qué hacer. Tienes la capacidad de entrenarla para que sea ella quien esté a tu servicio y no al revés. Una educación mental desde la comprensión y el diálogo. Crianza respetuosa para tu mente. Lo iremos viendo.

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