Atajos engañosos en la mente

            La realidad es muy compleja, hay cientos de variables en juego en multitud de sucesos, así que la mente se toma la licencia (y ¡menos mal!) de crear atajos  o heurísticos mentales. Son reglas o mecanismos inconscientes y automáticos que sirven para reformular problemas y transformarlos en operaciones más sencillas.

–       Veamos el heurístico de disponibilidad: consiste en basar las decisiones en la información que primero está disponible en nuestra mente porque creemos que es lo más frecuente o probable, cuando en realidad la recordamos por ser reciente, extraña o particular. Por ejemplo, juzgamos como más peligroso viajar en avión que en coche porque los accidentes aéreos tienen más cobertura mediática y, por tanto, son más disponibles para nuestra memoria. Sin embargo, la frecuencia de accidentes de coche es mucho mayor. 

Otra triquiñuela son los sesgos cognitivos o prejuicios mentales,  veamos unos pocos:

  –        El sesgo de confirmación se caracteriza por filtrar una información que se recibe de manera que, inconscientemente, se busca y sobrevalora las pruebas y argumentos que confirman nuestra propia postura inicial, y se ignora o menosprecia las pruebas y argumentos que no la respaldan. Piensa en esas veces que debates con fulanito y parece que solo escuche y vea lo que le interesa… Esto me recuerda también a cuando le ponemos una etiqueta al niño – el San Benito- y parece que sólo veamos detalles que lo corroboran. (Cuidado que puede cumplirse por el efecto de la profecía autocumplida o efecto Pigmalión).

  –      Sesgo retrospectivo: se trata de, una vez conocidas las consecuencias de una accion, considerar que éstas eran previsibles desde el principio. “A toro pasado”, como suele decirse.  Por ejemplo cuando alguien te dice ¡Eso ya lo sabía yo! ¡Sabía que te ocurriría!, Se veía venir, no sé de qué te extrañas… o por ejemplo en el caso de que nuestro bebé enferme o le pase cualquier cosa fuera de lo habitual, tendemos a achacarnos la responsabilidad y culpa de esto, cuando probablemente esto escapaba de nuestro control o no podíamos predecirlo, nos decimos que debería haber pensado en…, sabido…es que soy una tal o cual… Tira el látigo a la basura, por favor.

  –      El error fundamental de atribución o sesgo actor-observador dice que la gente tiende a explicarse los comportamientos de los demás basándose más en el “tipo de persona”, “carácter” o personalidad del individuo (factores internos) y dando poco peso a los factores sociales y ambientales que lo rodearon e influyeron (factores externos). Un ejemplo sencillo para ilustrar sería que si una persona se cae antes pensaré, según este sesgo, que es torpe (factor interno) en lugar de mirar al suelo a ver si hay una piedra en la que haya podido tropezar (factor externo)En nuestro grupo de lactancia hubo una mamá que tuvo muchos problemas para establecer la lactancia, estuvo muy preocupada por la salud de su bebé, que no ganaba el peso recomendado en sus primero días… Se esforzó cuanto pudo y depositó su fe en la naturaleza.  Finalmente, decidió que la salud del bebé estaba en peligro, aparcó su deseo de amamantar y ofreció leche de fórmula a su retoño. Las que conocíamos su historia la apoyamos y tranquilizamos, pues para ella era una derrota y se sentía fatal. Sin embargo la gente de la “calle” no fue tan benévola con ella. Le verbalizaban sus juicios, llegándole a decir lo mala madre que era por negarle “lo mejor” para su bebé. Si se hubiesen planteado que tal vez sus circunstancias le habían llevado a elegir esto en lugar de juzgarla, tal vez podrían haberse ahorrado tan crueles palabras… (Huelga decir que esta decisión también fue fuente de sufrimiento para esta mamá). 

       Piensa que todos tenemos una historia y que si estuvieses viviendo la suya, es probable que actuases de la misma manera. Eso me lleva al siguiente punto.

             Si todos los “monos” – las mentes- fueran iguales puede que no hubiese problema, pero el caso es que todos llevan una mochila que se va llenando a lo largo de la vida. Un bagaje distinto, personal e intransferible de experiencias, historias vitales, esquemas mentales, valores, etc que influyen en la interpretación de la realidad, perdiendo la objetividad característica de una máquina. Cada uno ve la realidad a través de un prisma de color y forma diferente. De ahí que nadie posea la razón o la verdad absolutas, NADIE. Cada uno actúa de la mejor manera según la visión actual de la vida que su propia historia le ha moldeado.

Te propongo que observes unos días lo que piensas y lo que dicen los demás. Te aseguro que vas a reconocer estas tendencias de pensamiento más a menudo de lo que crees. Ya me contarás 😉

En el próximo post sobre Mente, te plantearé un ejercicio práctico súper útil.

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